dilluns, 21 de juny de 2010

UN CURA DE PUEBLO. UNA HISTORIA SINGULAR

Capitulo nº 12 y último.

Las celebraciones duraron 2 dias. O mejor dicho se hicieron en dos lugares diferentes. Un dia en Gualter último traslado, más al sur y en Pallerols de Rialp, el primer destino.(todas oarroquias suyas, pero que a través de los años,y según iba mejorando el sistema de transporte y los caminos, se mudó de casa, tres veces).
Estuvieron una buena corte de sacerdotes, aunque él los conocía a todos y todos lo apreciaban, siempre estuvo al margen de las tertulias o las reuniones de sus compañeros. Se supo mantener al margen, y tampoco le fué difícil ya que desde un principio, vivió siempre alejado, por la cuestión de la orografía del terreno y las distancias, que le impidieron frecuentar escasamente estas reuniones. Se debía más a sus feligreses que tanto amaba.
El Sr. Obispo. Dijo en su homilia, que nunca se habia encontrado con un caso como el de mi tio. Nadie de sus parroquias fué nunca a pedir la sustitución del parroco, y que el parroco en cuestión, tampoco le habia ido a pedir relevo o un cambio alguno. Un caso único, dijo, y sin precedentes, en todo el obispado, y por todo lo que él conocía.
Eran tal para cual. Una simbiosis perfecta. Él los queria a ellos y ellos lo adoraban.
Hubo parlamentos de todos los alcaldes, poesias, comida campestre para todos y todo salió a la perfeción. Hubo música de acordeón, coros, que a él el agradaba mucho. y regalos. Habló con todos, a todos dió las gracias muy emocionado, y fué una gran fiesta que aún hoy se recuerda. Era el año 1983.
Tenia en aquel momento, 76 años. Había envejecido y tenía algún achaque, pero siguió con su labor durante cuatro años más. Pero desde el homenaje, jamás fué el mismo. Se conocía bien, no le agradaban los agasajos y menos si iban dirigidos a su persona.Era humilde por naturaleza y las emociones pudieron más que los achaques. Después, con las fuerzas yá muy debilitadas se fué retirando, y terminó sus dias en una residencia del obispado, pero ni un dia de los que vivió allí estuvo solo. La Antoieta o yó le acompañamos siempre, hasta el 17 de Febrero de 1999, que nos dejó.

UN CURA DE PUEBLO. UNA HISTORIA SINGULAR

Capitulo nº 12 y último.

Las celebraciones duraron 2 dias. O mejor dicho se hicieron en dos lugares diferentes. Un dia en Gualter penúltimo traslado, más al sur y en Pallerols de Rialp, el primer destino.(todos eran sus dominios, pero al ir variando los sistemas de transporte, también cambió por 4 veces su residencia)
Estuvieron una buena corte de sacerdotes, aunque él los conocía a todos y todos lo apreciaban, siempre estuvo al margen de las tertulias o las reuniones de ellos. Se supo mantener y tampoco le fué difícil ya que desde un principio, vivió siempre alejado, por la cuestión de la orografía del terreno y las distancias, que le impidieron frecuentar escasamente estas reuniones. Se debía más a sus feligreses que tanto amaba.
El Sr. Obispo. Dijo en su homilia, que nunca se habia encontrado con un caso como el de mi tio. Nadie de sus parroquias fué nunca a pedir la sustitución del parroco, y que el parroco en cuestión, tampoco le habia ido a pedir relevo o un cambio alguno. Un caso único, dijo, y sin precedentes, en todo el obispado, y por todo lo que él conocía.
Eran tal para cual. Una simbiosis perfecta. Él los queria a ellos i ellos lo adoraban a él.
Hubo parlamentos de todos los alcaldes, poesias, comida campestre para todos y todo fué a la perfeción. Hubo música de acordeón, que a él el agradaba mucho. Coros y muchos presentes de todas clases. Habló con todos a todos dió las gracias muy emocionado, y fué una gran fiesta que aún hoy se recuerda. Era el año 1983.
Tenia en aquel momento, 76 años. Había envejecido y tenía algún achaque, pero siguió con su labor durante cuatro años más. Pero desde el homenaje, jamás fué el mismo. Se conocía bien, no le agradaban los agasajos y menos si iban dirigidos a su persona. Las emociones pudieon más que los achaques. Después, con las fuerzas ya muy debilitadas se fué retirando, y terminó sus dias en una residencia del obispado, pero ni un dia de los que vivió allí estuvo solo. La Antoieta o yó le acompañamos siempre, hasta el 17 de Febrero de 1999, que nos dejó.